lunes, 24 de agosto de 2009

Petroleo en la Selva


Lo que paso en Bagua (selva peruana) no se olvida, hay fantasmas y al parecer solo nos distraen mientras la estrategia sigue ejecutando.

Imagina lo siguiente:

Alguien entra en tu ciudad sin previo aviso y empieza a destruir algunos sitios lindos porque justo allí encontró petroleo, que pena justo cerca de un mercado. Además imagina que es el único mercado de la ciudad.
No le importa el tráfico ni la contaminación que produce, solo lo que va a ganar.
Tus hijos, hermanos pequeños, padres y abuelos tienen que respirar el humo provocado por la nueva industria.
El mercado que el es el lugar donde se compra la comida sufre contaminación
No te queda otra tienes que comer.
Piensas en mudarte, tendrás que empezar de nuevo.
La industria va a generar mucho dinero, pero la mala noticia es que no te va a tocar ni un poquito.

Sería un cisne negro
Preguntas:
  • ¿Le encontrarías una explicación?,
  • ¿te lo esperabas?
  • Seguro que al día siguiente saldrían muchos periodistas sabios o analistas políticas a querer explicarlo todo, y no solo eso, también a justificar algo que ni tu ni yo vamos a comprar.
  • No me vengan con el cuento de la zona de confort, ni de la vaca, esto es abuso.
Esto pasó en la vida real, especificamente en Andoas, un pueblo petrolero de la selva peruana, donde un derrame en el río corrientes ya hizo efecto, lugares donde ya murió una parte de la selva y no se va a recuperar, se trató de limpiar el desastre pero no se pudo por completo.
Esto lo vio todo el mundo pues ha sido registrado por cámaras de Natgeo en el programa La Tribu de Bruce Parry.

Quizás sea la falta de sentimiento ciudadano lo que no nos hace ponernos en lugar de nuestro peruanos de la selva. En este país si alguien tiene el merito de llamarse de primera clase quizás sean aquellos que en comunión con su medio ambiente, lo conservan, lo respetan y tienen la sabiduría suficiente para asegurar el mantenimiento. ¿Hay ciudadanos de segunda clase?.

Felizmente la ley mordaza aprista no salió, así que como diría Aldo Miyashiro en la gran sangre: que se cuiden los malditos.

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